Cuaderno de reflexión para decidir mejor desde el autoconocimiento

Cómo empezar a conocerte de verdad (más allá de lo aparente)

En alguna ocasión, muchos de nosotros nos hemos planteado cómo empezar a conocerse a uno mismo.

E intentamos encontrar la respuesta a través de lo que piensan otros, de lo que hemos conseguido o incluso de lo que tenemos.

Y aun así, sentimos algo en nuestro interior que nos hace preguntarnos quiénes somos en realidad y cómo podemos conocernos mejor.

Y esto te ocurre no porque hayas hecho algo mal, sino porque muchas veces hemos creído y construido una imagen de nosotros mismos basada en:

  • lo que otros piensan;
  • lo que hemos conseguido o lo que no;
  • lo que tenemos;
  • lo que creemos que nos da valor;
  • lo que sentimos que los demás esperan de nosotros.

Y a medida que pasa el tiempo, nos vamos identificando con todo aquello que creemos que nos define: lo que hacemos, lo que tenemos, lo que hemos conseguido y la imagen que los demás tienen de nosotros.

A esto se añade que, muchas veces, nos vamos adaptando a lo que los demás esperan de nosotros para ser aceptados, reconocidos o simplemente para sentir que encajamos.

Y esto, con los años, va haciendo que ese espacio entre lo que creemos que deberíamos ser y lo que somos de verdad se vaya haciendo cada vez más notable.

Hasta que llega un momento en el que quizá te preguntas:

¿Quién soy realmente más allá de todo esto?

Cómo empezar a conocerte de verdad, más allá de lo aparente

Lo primero es permitirte sentir esa curiosidad de querer conocerte mejor.

No desde la exigencia.
No desde la idea de que hay algo mal en ti.
Sino desde una mirada más amable, más honesta y más consciente.

Porque conocerte no es analizarte todo el día ni intentar encontrar una respuesta perfecta.

Es empezar a dirigir tu atención de fuera hacia dentro.

Es dejar de buscar la respuesta en lo que otros dicen, en lo que otros esperan o en lo que tú crees que deberías ser, para empezar a escuchar lo que realmente está pasando dentro de ti.

Querer conocerte mejor requiere escucharte y observarte.

Requiere calmar un poco ese ruido de fuera para poder comenzar a escucharte con más claridad.

Y esto es esencial.

Porque muchas veces no es que no sepas quién eres.

Es que hay demasiado ruido para escucharte de verdad.

Conocerse a uno mismo también es empezar a entenderse mejor

Uno de los primeros pasos para conocerte mejor es comenzar a cuestionar esos pensamientos que aparecen de forma automática acerca de quién eres.

Porque hay pensamientos que llevas tanto tiempo repitiendo que parece que son verdad.

“Yo soy así.”
“No soy capaz.”
“No puedo cambiar.”
“Siempre me pasa lo mismo.”
“No valgo suficiente.”

Y puede que esos pensamientos aparezcan en tu mente, pero eso no significa que te definan.

Tus pensamientos no son siempre la verdad sobre ti.

Muchas veces son creencias aprendidas, patrones de comportamiento o formas antiguas de mirarte que sigues sosteniendo como si fueran parte de tu identidad.

Por eso es tan importante empezar a observarlos sin juicio, solo para darte cuenta.

Y desde ahí, comenzar a mirarte de otra manera.

Porque el autoconocimiento no es solo preguntarte quién eres.

También es empezar a comprender cómo funcionas.

Cómo funciona tu mente.
De qué manera se van construyendo ciertos patrones automáticos.
Cómo responde tu cuerpo cuando vive en alerta.
Y cómo determinados pensamientos, emociones y formas de reaccionar se repiten casi sin darte cuenta.

No se trata de entenderlo todo desde la mente ni de convertirlo en algo complicado.

Pero sí de empezar a observar cómo funcionas, porque muchas veces no vivimos desde lo que realmente somos, sino desde mecanismos aprendidos que se han vuelto automáticos.

Claves que te pueden ayudar a conocerte mejor

1. Reserva espacios para ti

Reserva espacios para ti donde puedas apagar el ruido externo y escucharte.

No tiene que ser algo complicado.

A veces basta con unos minutos de silencio, una pausa, un paseo sin distracciones o un momento para escribir lo que sientes.

Pero necesitas ese espacio.

Porque si todo el día estás fuera de ti, pendiente de lo que tienes que hacer, de lo que esperan de ti o de lo que ocurre fuera, es muy difícil escuchar lo que ocurre dentro.

Conocerte empieza por darte un lugar en tu vida.

Un espacio donde puedas parar.
Respirar.
Sentir.
Y volver un poco a ti.

2. Cuestiona los pensamientos que tienes sobre ti

Cuestiona los pensamientos que tienes sobre ti, porque tus pensamientos no te definen.

Gran parte de nuestros pensamientos son repetitivos y automáticos. Por eso, si no los observamos, acabamos creyendo que todo lo que la mente nos dice es verdad.

Pero no siempre lo es.

Puedes empezar a preguntarte:

¿Esto que pienso de mí es realmente verdad?
¿De dónde viene esta idea?
¿Me ayuda o me limita?
¿Quién sería yo si dejara de repetirme esto?

A veces llevamos tanto tiempo creyendo una idea sobre nosotros mismos que ni siquiera nos paramos a cuestionarla.

Y quizá esa idea ya no tiene que ver con quién eres.

Quizá solo es una capa más.

Una historia que has repetido tanto que has terminado confundiendo con tu identidad.

3. Comienza a hacerte preguntas sin juicio

No se trata de hacerlo perfecto.

Solo se trata de empezar a acercarte a ti para conocerte mejor.

Hazte preguntas sencillas, de esas que parecen básicas, pero que muchas veces no nos paramos a responder de verdad:

¿Cómo me siento?
¿Qué necesito?
¿Qué quiero?
¿Qué estoy sosteniendo que quizá ya no va conmigo?
¿Qué parte de mí necesita ser escuchada?

Y deja que surjan las respuestas.

Si son escritas, mejor.

Cuando sacas las respuestas fuera de ti, comienzan a ordenarse y a materializarse en el papel.

A veces no sabemos muy bien lo que sentimos hasta que lo vemos escrito.

Y ahí, poco a poco, empieza a aparecer más claridad.

Diferenciar entre la imagen que has creado y quién eres realmente

Hay algo importante en todo este proceso: diferenciar entre la imagen que has creado de ti y quién eres realmente.

Porque, con el tiempo, se van creando capas.

Capas de lo que deberías ser.
Capas de lo que otros esperan.
Capas de lo que has tenido que sostener.
Capas de lo que creíste que necesitabas ser para sentirte aceptado.

Y al final, puede que ya no sepas muy bien qué es tuyo y qué has ido construyendo para adaptarte.

Por eso es tan importante cuestionar lo que tu mente te cuenta acerca de quién eres y averiguarlo por ti.

Observándote.
Escuchándote.
Desde la neutralidad.
Con amabilidad.
Sin juicio alguno.

Porque conocerte no es ponerte otra etiqueta. Es empezar a ver qué hay debajo de todas esas capas.

Pequeño ejercicio para empezar a conocerte mejor

Te propongo un pequeño ejercicio que puedes hacer cada día.

Resérvate diez minutos para estar contigo a solas.

Busca un lugar tranquilo, donde nadie te pueda interrumpir.

Cierra los ojos suavemente o, si te resulta incómodo, mantenlos semiabiertos, mirando hacia el suelo o hacia un punto fijo a un metro de distancia aproximadamente.

Respira conscientemente. Puedes hacerlo en silencio o con música suave.

No tienes que conseguir nada especial. Simplemente respira y observa.

Es normal que aparezcan pensamientos.

Cuando aparezcan, date cuenta de ellos, obsérvalos y déjalos ir suavemente, trayendo de nuevo tu atención a la respiración.

Una y otra vez.

Esto te ayuda a bajar el ruido externo y mental, y a empezar a estar contigo.

A volver a ti.

Después, si quieres, puedes escribir una o dos frases:

Hoy me he dado cuenta de…
Ahora mismo necesito…
Algo que quiero empezar a escuchar de mí es…

Sin forzar. Solo dejando que aparezca lo que tenga que aparecer.

Porque cuando empiezas a calmar la mente, comienzas a ver con más claridad aquello que hasta entonces quizá no habías podido ver.

Conocerte para decidir de nuevo

Cómo conocerse a uno mismo no consiste en encontrar una definición cerrada de quién eres.

Tampoco se trata de analizarte sin fin.

Se trata de empezar a observarte con más claridad.

De darte cuenta de qué pensamientos te condicionan, qué imagen has construido, qué necesitas realmente y desde dónde estás tomando tus decisiones.

Porque cuando empiezas a verte de otra manera, también puedes empezar a elegir de otra manera.

Y ahí es donde el autoconocimiento empieza a convertirse en transformación.

No se trata solo de saber quién eres.

Se trata de comenzar a vivir con más coherencia con eso que eres.

Si sientes que estás en un momento donde quieres profundizar en tu autoconocimiento, comprender mejor qué está dirigiendo tu vida y empezar a decidir de nuevo desde un lugar más consciente, puedes contactarme o conocer más sobre mi programa Conócete y decide de nuevo.

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