Mujer haciendo una pausa para dejar de vivir en piloto automático.

Cómo dejar de vivir en piloto automático

¿Cuántas veces has sentido que vives en piloto automático, que la vida pasa y tú casi ni te enteras?

El día termina y apenas eres consciente de cómo lo has vivido. Has hecho muchas cosas, has atendido obligaciones, imprevistos y necesidades de otras personas, pero casi no has tenido un momento para darte cuenta de cómo estabas tú.

Te limitas a reaccionar ante las circunstancias que van apareciendo. Y, como tienes tanto que hacer, sientes que lo único posible es ir apagando fuegos.

Así, poco a poco, puede aparecer la sensación de que no estás viviendo tu propia vida porque, sencillamente, no te da la vida.

¿Qué significa vivir en piloto automático?

Realizar algunas tareas en piloto automático es completamente normal y necesario.

Cuando repetimos una acción muchas veces, como abrocharnos los botones de una camisa, atarnos los cordones o conducir, nuestro cerebro aprende a realizarla de manera automática.

Al conducir, por ejemplo, podemos cambiar de marcha, mirar por los espejos o seguir un trayecto conocido casi sin darnos cuenta. Son acciones que hemos repetido tantas veces que ya no necesitamos pensar conscientemente en cada movimiento.

Esto permite al cerebro ahorrar energía y dedicar más atención a aquello que realmente la necesita en ese momento.

El problema no está en realizar automáticamente algunas acciones cotidianas. Aparece cuando comenzamos a vivir gran parte del día de ese modo.

La propia inercia nos arrastra, nos lleva a mantener un ritmo elevado y acaba condicionando nuestra manera de vivir. Dejamos de ser conscientes de cómo nos sentimos, de qué necesitamos o de qué queremos realmente.

En lugar de elegir cómo responder, reaccionamos desde la prisa y desde las respuestas que ya conocemos.

¿Por qué acabamos viviendo así?

No es extraño que esto nos ocurra.

Vivimos rodeados de estímulos, distracciones, interrupciones y demandas que reclaman continuamente nuestra atención.

A esto se une la cultura del hacer que predomina en nuestra sociedad, en la que se valora estar ocupados, producir y aprovechar cada minuto haciendo algo. Incluso podemos llegar a sentir que parar es perder el tiempo o que no podemos permitirnos hacerlo mientras quede algo pendiente.

Ante tantas demandas, nuestra atención se dispersa y vamos resolviendo el día casi de manera automática.

Intentamos abarcarlo todo, pero acabamos dejándonos fuera a nosotros mismos.

Vivimos pendientes de lo que sucede a nuestro alrededor, pero apenas nos damos espacio para observar qué está sucediendo en nuestro interior.

Señales de que estás viviendo en piloto automático

Puede que estés viviendo de esta manera cuando:

  • El día termina y apenas recuerdas cómo lo has vivido.
  • Vas saltando de una tarea a otra sin estar realmente presente en ninguna.
  • Sientes que pasas gran parte del tiempo resolviendo urgencias.
  • Reaccionas rápidamente ante lo que ocurre.
  • Ignoras el cansancio, la tensión u otras señales de tu cuerpo.
  • Hace tiempo que no te preguntas cómo estás o qué necesitas.
  • Siempre piensas que pararás más adelante, cuando tengas tiempo.
  • Cumples con muchas obligaciones, pero sientes que no estás viviendo como realmente deseas.

No es necesario que te identifiques con todas estas señales. A veces basta con reconocer que llevas demasiado tiempo funcionando sin detenerte a comprobar cómo estás.

Las consecuencias de vivir arrastrados por la inercia

Cuando vivimos en piloto automático podemos sentir que no estamos dirigiendo nuestra propia vida.

Quizá nos damos cuenta de que no estamos en el lugar en el que nos gustaría estar, pero tampoco encontramos el momento para preguntarnos qué queremos cambiar.

Nos acostumbramos a responder a lo que aparece, a tomar decisiones desde la prisa y a seguir avanzando sin comprobar si el camino que recorremos sigue teniendo sentido para nosotros.

Dejamos de preguntarnos cómo estamos, qué sentimos y qué necesitamos.

Y todo ello acompañado de una sensación frustrante: no tenemos tiempo para parar.

Nos decimos que ya lo haremos más adelante, cuando haya menos trabajo, menos obligaciones o menos problemas que resolver.

Pero ese momento no suele llegar solo. Tenemos que empezar a crearlo.

Cómo empezar a salir del piloto automático y comenzar a recuperar la vida

Salir del piloto automático no significa abandonar nuestras responsabilidades ni dejar de realizar determinadas tareas de forma automática.

Significa empezar a darnos cuenta de cómo estamos viviendo y aprender a interrumpir, aunque solo sea durante unos instantes, esa inercia que nos arrastra.

Hacer y hacer no siempre significa avanzar.

Cuando mantenemos el motor continuamente encendido, sin detenernos a comprobar hacia dónde vamos, podemos ir perdiendo fuerza, claridad y dirección.

Parar nos permite recuperar la atención, conectar con el momento presente y volver a nosotros.

No se trata de cambiarlo todo de golpe ni de intentar vivir permanentemente atentos a cada cosa que hacemos. Se trata de comenzar a introducir pequeños momentos de consciencia dentro de nuestra vida cotidiana.

Porque cuando actuamos desde la prisa y la urgencia, solemos reaccionar sin preguntarnos qué queremos realmente o cómo deseamos responder.

Un ejercicio sencillo para interrumpir el piloto automático

Te propongo un ejercicio muy sencillo para comenzar.

Cuando te des cuenta de que vas como «pollo sin cabeza», detente durante uno o dos minutos.

Si puedes, cierra los ojos y lleva la atención hacia tu respiración.

Observa cómo entra y sale el aire, sin intentar modificarlo. Nota el movimiento del pecho o del abdomen y permanece unos instantes acompañando cada respiración.

Después, pregúntate:

¿Cómo estoy en este momento?

No necesitas analizar la respuesta ni cambiar nada. Solo darte cuenta.

A continuación, continúa con lo que estabas haciendo.

Con esta pequeña pausa has interrumpido durante unos instantes el piloto automático y has llevado tu atención de nuevo al presente.

Puede parecer un gesto pequeño, pero es una primera forma de dejar de avanzar sin escucharte.

Volver a ti también forma parte de tu vida

Salir del piloto automático no consiste en cambiarlo todo de un día para otro.

Consiste en empezar a recuperar pequeños espacios en los que puedas darte cuenta de cómo estás, escuchar lo que necesitas y evitar que la inercia termine decidiendo continuamente por ti.

No tienes que esperar a disponer de más tiempo para comenzar.

Puedes hacerlo hoy, durante unos minutos, en medio de tu vida cotidiana.

Si deseas profundizar en este tema y aprender a entrenar tu atención, interrumpir el piloto automático y vivir con mayor consciencia, te invito a conocer mi programa Recupera tu ancla interior.

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